viernes, 2 de enero de 2015

Leyendas

En la quinta de las Siete Ciudades del Fin del Mundo, los barcos nunca llegan a puerto. Los marineros caen al agua durante la tormenta y se hunden como piedras. Luchan hasta que llegan al fondo, después se rinden y se dejan comer por los peces. Las osamentas limpias se aclimatan bien a la vida marina pero a veces algún esqueleto nostálgico se acerca hasta la costa y roba un niño. Pero todo eso son leyendas inventadas por los viejos pescadores. No para asustar a los chiquillos sino para explicar los numerosos huesecillos de manitas que se enganchan en las redes.

Foto de Pilar Mariscal

Escritora: Mar Horno (@HornoMar)
Blog Maremotos
"Precipicios habitados"

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Breve cuento de Año Nuevo


Nos encontramos en el pasillo que lleva al dormitorio y algo sucedió. No sé si en él fue la abertura de mi pijama entre los pechos, o que a mí me atravesó su mirada sugerente de «¿por qué no?». De repente estaba adherido a mi espalda y sentí su aliento cálido en la nuca, la humedad de su boca en el cuello, en los hombros, la irreverente presión entre las nalgas y esa forma única de volar que aprendimos a la vez. Sí, nos encontramos en el pasillo de un modo inhumano, lo sé, indigno en dos personas que están a punto de divorciarse.

Después de esto volver al salón fue volver a la realidad fría y meditada, una realidad de la que era imposible escapar y aun así, durante unos segundos, arrullados por el sonido de un televisor que nadie atendía, nos sostuvimos la mirada. Él me sonrió y dijo:

─ Marta, feliz año nuevo.

Le devolví la sonrisa y, sin más, continuamos nuestra tarea individual de repartirnos los recuerdos.

Autora: Lydia Cotallo
Blog: Frida

martes, 30 de diciembre de 2014

Escribo para que el tiempo no me mate


Hoy he vuelto a escribir
Porque necesitaba un refugio
Tan alto y tan lejano
Que ninguna realidad podía construirlo.

Así he pasado la noche en blanco
Y negro
Borrando los puntos
Que le sobraban a mis síes
Y creando estrofas
En las que comerte a versos
Dejara de ser un error.

También he estado pintando de rojo
El hilo, aún verde, que nos separa
Y ha quedado tan prohibido
Que probé a teñirte a ti también
Y a mí,
Y al folio…
Y cuando no tuve más sangre
Volví a coger el lápiz
Y  poder hacerte el amor
Se volvió entonces inmediato
¿Y poder deshacértelo? Posible
Y la palabra “siempre”
Se hizo real entre mis dedos
Y no hubo “nunca”
Que sobreviviera a la página siguiente.

Hoy he vuelto a escribir
Porque aún voy detrás del cuento
Que resucite a las perdices
¡Porque necesito volver a inventarte!
Porque si no los escribo
Todos los papeles en blanco

lunes, 29 de diciembre de 2014

La Fuente

Dicen que hay una fuente de inigualable belleza…
Dicen que existe desde tiempo inmemorial…
Dicen que sus aguas son puras y cristalinas…
Dicen que su mera contemplación sobrecoge el alma…

Dicen que jamás se seca…
Dicen que cuanto más se utiliza, más pródigo es su manar…
Dicen que la fuente cambia su aspecto para reconfortar a quien de ella bebe…
Dicen que en el reflejo de sus aguas se muestra nuestro verdadero ser…

Dicen que el rumor de su brotar es una armonía que estremece el ánimo…
Dicen que el primer sorbo nos transforma para siempre…
Dicen que sana el cuerpo, la mente y el espíritu…
Dicen que su disfrute llena de fuerza y entusiasmo…

Dicen que quien acude solo, vuelve acompañado…
Dicen que así se aprecian aún mejor sus fabulosas cualidades…
Dicen que cuando se encuentran aquellos que bebieron de sus aguas, se reconocen…
Dicen que entonces, sus ojos se llenan de brillo…

Dicen que se desea volver…
Dicen que siempre se vuelve…
Dicen que cada vez que se bebe, se aprecian nuevos e inspiradores matices…
Dicen que dicha inspiración aparece con la simple evocación del manantial…

Dicen que esa fuente no se busca, se encuentra…
Dicen que todos, sin excepción, podemos encontrarla…
Dicen que esa fuente está mucho más cerca de lo que podemos imaginar…
Dicen que esa fuente, está en cada corazón…


Fuente Amor Oratorux

Autor: @oratorux
Blog: Oratorux

jueves, 25 de diciembre de 2014

La muerte en Navidad


Esa tarde Alfonso se preparó de manera especial. Se bañó y se puso sus mejores galas. 
Ya en la noche, sentado a la mesa, comió el pavo relleno que había cocinado su esposa, acompañado por las deliciosas guarniciones y una cervecita bien fría. Luego, tal cual la tradición, bebió la sidra, con pan dulce y frutas secas. 
Comenzó a sentirse extraño; el habla del resto de los comensales le llegaba como un murmullo. Entonces, se desplomó. 
El resto es muy raro: un gordo barbudo de Laponia, ataviado con ropas de abrigo rojas, lo llevaba en un trineo hacia las estrellas.

Autor: Luciano Doti
@Luciano_Doti
Blog personal: Letras de Luciano 

lunes, 22 de diciembre de 2014

Amén





Abrazaré tu alma con fuerza y la llevaré conmigo. Me serviste bien en vida y serás correspondido. ¿No gritabas arrepentido que merecías castigo? Cada golpe, cada insulto, cada lágrima, cada grito. El miedo que inspiraste en los ojos de tus hijos. La nausea cuando la violabas escudado tras tu anillo. Tu vida repetida, eternamente, en mi abismo.


Gema Bocardo ©
Blog Puentes y muros


De acuerdo al Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) entre 113 y 200 millones de mujeres desaparecen demográficamente por motivos diversos: aborto selectivo infanticidio femenino, falta de comida y atención médica, que se desvía hacia los miembros masculinos de la familia; los «asesinatos de honor» y las muertes de dote; tráfico de mujeres para su explotación sexual; violencia doméstica o de género, mediante la incineración del cuerpo o condena en vida de los viudas en la India.
Esto implica que cada año entre 1,5 y 3 millones de mujeres de toda edad son víctimas de la violencia de género. La falta de cuidados médicos implica el fallecimiento de 600 000 mujeres al año durante el parto. NO a la Violencia




jueves, 18 de diciembre de 2014

Una esposa honrada


¿Acaso no abro siempre las piernas?. Las abro para que, algunos días, seamos una familia normal. Las abro para que dejes en la mesilla algunas perras extra además del sueldo mísero. Las abro para que se atoren en tu garganta los insultos envalentonado por el vino. Las abro para que no mires con ojos de rabia a Pascualillo. Las abro para que mientras te bajas los pantalones no levantes la mano. Y cuando paso por el barrio bajo y veo el burdel, imagino a esas mujeres como honradas jornaleras del amor, vendedoras de compasión, mitigadoras de soledades. Yo, la puta.



Foto de Pilar Mariscal

Autora: Mar Horno (@HornoMar)
Blog: Maremotos
Este y otros microrrelatos en su libro "Precipicios habitados"