martes, 30 de junio de 2015

No hay colores para todos: La historia de amor más breve del mundo.

Seis hombres se encontraban reunidos en una amplia sala pintada del verde más cálido, casi blanco, gracias al efecto de la luz que se introducía por los enormes ventanales. El lugar reunía todas las condiciones que la ciencia aconseja para favorecer una buena disposición de ánimo, circunstancia que oprimía especialmente el corazón de uno de los hombres sentados a una “mesa redonda”, que no era redonda del todo, ya que ni siquiera había mesa.
“Todos los problemas del mundo pueden solucionarse con el color apropiado, ¡Por qué no se le habrá ocurrido antes al ser humano! -Pensaba Héctor, mientras jugueteaba con el pañuelo que cubría la gran cicatriz de su cuello- Como estamos desconsolados, nos meten en una gran sala del color de la esperanza, ¡Y todo solucionado! ¿Pero por qué parar ahí? Pintemos las casas de los solitarios del color del amor, las cárceles con el del arrepentimiento, los congresos que sean color honestidad… ¡Pintemos toda África del color de la comida! ¡Y ventanas, grandes ventanas por todas partes! ¡Qué no falten las putas ventanas!”
La frustración que siempre acompaña a quien se ve obligado a hacer algo que detesta dominaba por completo el débil alma de Héctor, cuyas cicatrices no podían cubrirse con ningún pañuelo. Todo le resultaba irritante: La enorme sala verde, el círculo de sillas que parecía sacado de un drama americano de segunda categoría, la suficiencia que percibía en la mirada del psicólogo… Pero por encima de todo aquello, lo que realmente se le hacía insoportable era la voz de sus compañeros de terapia: Esas vocecillas lastimeras, que alternaban dolor e ilusión como quien mezcla whisky con cola. Los despreciaba a todos y cada uno de ellos, no había un solo átomo de su cuerpo que no sintiera repulsión hacia el más insignificante de los patéticos gestos que repetían una y otra vez, acompañados siempre de las mismas expresiones, tan repetidas como carentes de contenido. Y de entre todos ellos, al que más despreciaba era a sí mismo.
Llevaba ya más de una hora en la sesión a la que una resolución judicial le había obligado a acudir, la primera de una docena. Desde el primer minuto había dedicado sus escasas fuerzas a revolcarse entre el odio que inundaba todo su ser, odio del que reconocía ser el único objetivo, pero que cobardemente calmaba reflejándolo sobre todo aquello que le rodeaba. Por primera vez en toda la tarde, el silencio dominó la sala, e instintivamente, Héctor alzó la cabeza para encontrar todas las miradas puestas en él.
-¿Qué ocurre? -dijo, poniéndose recto sobre su silla, en actitud desconfiada.
            -Es tu turno -El psicólogo hablaba de forma pausada y serena, como quien se dirige a un niño. -Por ser tu primer día, te hemos dejado para el final; pero ahora debes contarnos por qué estás aquí, para que todos conozcamos tu historia.
            - Estoy aquí por lo mismo que todos, porque intenté quitarme la vida y ni eso supe hacer - Algunos de sus compañeros negaron con la cabeza, a lo que Héctor respondió con una agresividad que desentonaba claramente con la resignación que desprendía todo su lenguaje corporal. - ¿Acaso no es cierto? ¿Estaríais aquí si hubierais hecho al menos eso bien?
            -  No estás aquí para hablar de los demás, Héctor. - El psicólogo adoptó un tono autoritario- Esto es tan difícil para ellos como para ti, no vas a solucionar nada atacándolos. Cuéntanos lo que te sucedió y podremos marcharnos todos a casa, en caso contrario, se lo haré saber al juez.
La mención al juez hizo sonar una alarma en el desgastado entendimiento de Héctor. Era consciente de que si no conseguía una opinión favorable de éste, aun podía decretar su ingreso en un centro psiquiátrico, en donde le tendrían severamente controlado; así que decidió apartar por un instante el odio, e intentar ser la persona que recordaba haber sido, antes de que su mundo se convirtiera en un pozo de oscuridad.
            - Yo… lo siento - Dijo Héctor, con sincero arrepentimiento, mientras su expresión parecía volver a encajar en su castigado rostro-. Veréis, no se me da muy bien hablar en público, me pongo muy nervioso y eso hace que hable demasiado rápido, y confunda algunas palabras; por eso he escrito una pequeña historia en la que cuento el motivo principal por el que he terminado aquí. - Héctor sacó del bolsillo de su pantalón una cartera de cuero negra, y buscó en ella un folio plegado que inmediatamente desdobló- No le he puesto ningún título, pero se me ocurre que podría llamarse: “La historia de amor más breve del mundo”. - Héctor aclaró su garganta, y comenzó a leer -  Me enamoré de ella casi al instante de conocerla. Con el inexplicable convencimiento de la intuición, sentí que era todo aquello que siempre había buscado, todo lo que necesitaba para ser feliz. La tenía ahí… ¡Justo ahí! Siempre pensé que no existía, pero ahora la había encontrado. Podía saborear la felicidad futura, soñando con crecer juntos a la luz de un amor verdadero, que nos completara más allá de lo humano y lo divino; seríamos el sentido mismo de la existencia, la justificación de todo bien y mal, de la dicha y el dolor, causa y consecuencia de todo lo que ha ocurrido y lo que ha de ocurrir. Nada existiría en el universo que no pudiera abarcar y comprender en un segundo si ella estaba a mi lado, ofreciéndome su calor, iluminándome con su mirada. Por fin tenía la Vida al alcance de la mano, podía sentir como se introducía en mi cuerpo y me llenaba de luz, me convertía en un hombre nuevo, capaz de lograr cualquier cosa… Pero ella no sentía lo mismo.

El silencio dominó la sala por segunda vez aquella tarde. Héctor dobló el folio de nuevo y lo guardó directamente en el bolsillo, mientras el verde de las paredes desaparecía emborronado, para convertirse en un débil gris visto entre lágrimas.

Autor: Jorge Ramos.

Puedes visitar su twitter y su pagina web

martes, 26 de mayo de 2015

Defreds, el amor hecho literatura.


Hoy entrevistamos a Defreds, joven escritor que emerge con fuerza en la poesía española.



















1º¿Cuándo y cómo empezaste a escribir?

De pequeño me gustaba un montón leer, leía de todo, casi cualquier libro. Mi madre me traía siempre un montón de libros. Y también escribía casi en cualquier rincón en blanco, en servilletas, en las carpetas del colegio! Incluso cartas de amor, jaja.

2º¿Qué te inspira al escribir? 

Suelo escribir sobre cosas que me han pasado, o que me pasan. De chicas que he conocido o conozco. Y también de historias y vivencias que veo a mi alrededor. El día día de las personas en el amor. Con mejor o peor suerte.

3º ¿Qué escritores te han influido más?

Para empezar no me considero escritor, ni poeta, ni similares. Yo escribo cosas, cosas que me gusta escribir, sobre todo de amor, pero nada más. Gustan. Pero no sabría deciros la razón exacta. Supongo porque son cosas simples, y las cosas simples nos pasan a todos y puedes sentirte identificado con lo que lees. Eso si, soy fan de Stephen King, tengo todos sus libros en papel. Es un poco contraste, leo terror, escribo de amor.

Lo importante creo que es que nunca le digo que no a leer nada, me gusta leer, sea quien sea el autor.

4º Podemos comprobar que tienes miles de seguidores en las redes sociales, ¿a qué crees que se debe? 

Pues la verdad, supongo que es un cúmulo de cosas. Parte de ponerle muchas ganas, De escribir todo lo que me apetece sin miedo,  escribir cosas simples pero bonitas y también una pizca de suerte, un poco de boca a boca, te comparten por ahí, te recomiendan por allá y todo se suma.

5º ¿Cómo fue el momento en el que diste el paso a publicar? 

Bueno, tenía muchos textos cortos de todo este tiempo en las redes, y elegí lo que más me gustaba para formarlas en un libro. Y bueno, barajé varias opciones, incluso editarlo por mi cuenta. Pero al final me surgió la oportunidad en Frida ediciones, que es una muy buena editorial, y fue sobre ruedas.

6º Acabas de publicar tu primer libro, ¿qué nos vamos a encontrar en él?

Pues es un libro sin orden ni nada, Me gusta que no tenga orden, que cada página sea una cosa. Me gusta lo desordenado, tiene encanto.  Son textos breves, de una página cada uno casi siempre. Y principalmente son de amor, algunos de rupturas, de tristezas, de sensualidad. Y de describir chicas. Un poco de todo. El prólogo es del gran Diego Ojeda. La portada es verde y me encanta!


7º ¿Crees que las nuevas generaciones de escritores tienen posibilidades de ver sus obras publicadas?

Ahora mismo, tengo la sensación de la gente vuelve a leer más. Y eso es bueno, a mi me gusta que la gente lea, lo que sea, todo puedo aportar algo. Yo respeto muchísimo a quién no le gusta leerme, que cada uno lea lo que quiera.  Mucho mejor eso que horas muertas en la tele. Y si, creo que hay más oportunidades, pero igual que las hay, hay muchos más libros en el mercado. Todo depende. Lo que está claro es que las redes sociales son una herramienta muy importante, es una manera de llegar a sitios y personas que de otra manera sería imposible. Es muy bonito.


8º ¿Qué consejo le darías a una persona que empieza a escribir?

Es fácil, si te gusta escribir, no dejes de escribir. Lo que te de la gana. Escribir, escribir y escribir. Pero sin olvidarse de lo más importante, leer mucho.


9º ¿Cuál es tu aspiración como escritor?

Mis únicas aspiraciones son que alguna persona en algún rincón del mundo, lea un texto breve mío y diga : Me veo ahí. Y con eso creo que es suficiente. No me interesan las cifras, me interesa que exista gente que se sienta orgullosa, que se sienta identificada, aunque sea en un solo texto.

10º ¿Deseas añadir algo?


Simplemente daros las gracias por esta oportunidad de entrevista y mandar un besote a todo el mundo que me lee.  Voy a firmar en Madrid en la feria del libro. El jueves 4 de Junio en las casetas 128 y 129 de 19:00 a 21.00. El viernes 5 en la caseta 191 de 19:00 a 21:00. Y el sábado 6 de 12:00 a 14:00 en la caseta 303.


Para ver información y textos que cuelga en las redes Defreds, puedes seguirlo en sus cuentas de FACEBOOK y TWITTER.

Su libro, Casi sin querer, se puede adquirir en la web de FRIDA EDICIONES y en LA CASA DEL LIBRO



Entrevista realizada por Rubén Chiquito. (@rubenchiquito24 en twitter)

lunes, 25 de mayo de 2015

Tuya




Tuya...
Desde esta mente que enajena y enloquecida te llama a gritos en el delirio de la noche,
donde las sábanas claman sudores nocturnos y escalofríos nacidos de temblores profundos,
donde mi cuerpo quiere ser invadido y torturado.
Invasión de tu piel en mi carne,
de tu lengua en mi boca,
de tu placer endurecido en mi centro.
Torturado por ti,
con palabras que rasguen el cielo de mi boca,
con caricias que abran mis entrañas.


Tuya...
Desde mi cuerpo ardoroso y caprichoso,
dulce tormento es el tiempo de la espera,
que aviva mi deseo por ti,
 que enciende el fuego brotando desde dentro...
Donde pido a gritos liberarme en ti, contigo...
donde arquear el placer y chocar contra tu pasión,
donde arrasar sin piedad todo lo que soy y te entrego.


Tuya...
Desde esta alma mía que revive en cada encuentro de nuestras pieles,
allí donde quedas guardado hasta la próxima vez,
allí donde esperas mis quejidos para venir a envolverme,
allí dentro de mí...
... velando mis sueños.
... protegiendo mi despertar.
... caminando conmigo.


Tuya...
Desde alma, cuerpo y mente,
irremediablemente...











Haydeé


domingo, 24 de mayo de 2015

Obituario



En el cuarto del hospital -medito- miro el techo
blanco, poblado por un mísero foco, de luz amarillenta, pienso,

decepcionada, matando el tiempo
y en la cama de blancas sábanas
dibujo pensamientos
que viajan a otros tiempos

de carne débil y enfermiza, ni la sombra del pasado
la que siento
doliente hasta los huesos,
la piel como pergamino viejo
y el dolor que nubla la conciencia,
estrangula la esperanza; desintegra,
y mi alma se quiebra en mudo grito:

las penas rebosantes en los recuerdos
el arrepentimiento que ronda y se mezcla, abandonada,
y la vida y el amor y el pasado
ya parecen un cuento
digno de ser contado a los ingenuos
mezcla irónica,
emborracha al espíritu
a la hora de rendir cuentas
y de extraños sortilegios te pasa
y la vida como la mona
y el doctor apurado, escurridizo,
y el sentirme bien por ningún lado

debes hacer el tratamiento dijo persuasivo
antes de desaparecer
dejando el halo de su sonrisa dibujada
y su guardapolvo blanco
inmaculado
y los dolores no aflojan
y el corazón: ya no más
desgarrado
y los pasos de las enfermeras
rasgan la alfombra
y las pastillas de tantos colores
aturden mis ojos asustados
y el dolor que sigue a mi lado
¡como amante del brazo
caminando rumbo a su cuarto
de ida y vuelta, cientos de veces!

nadie recuerda
la mujer de pasado gris
que fui yo
que yo fui
pienso en el exilio
de los últimos años
y qué mala suerte:
soledad
tristeza,
de la vida
nada,
ni amor
ni sexo
ni vino
ni el humo del cigarrillo,
para nublar
el llanto

¡mi vida en el claustro!

como comprando el boleto
para entrar al cielo
o al infierno
y nadie sabe
por qué,
esta espera en la cama
del obituario de mañana
y esta cabeza despoblada
de cabellos que jueguen con el viento

sigo recostada y pienso.



Poema del libro “Sin óbolos para Caronte”

Ruth Ana López Calderón


sábado, 23 de mayo de 2015

Amo lo que soy



Amo lo que soy:
voz,
canto,
sonidos mezclados,
silueta y esencia
compuesta de afectos,
misterios,
secretos,
sueños,
encantos y desencantos.
Amo lo que soy
creación imperfecta,
oleaje y marea.
Aire, agua, fuego y tierra en mi encarnados.
Amo lo que soy
hija de la luna,
cambiante,
camaleónica,
única.
A veces cercana, a veces distante,
pero siempre plena.
Amo lo que soy
puerto y destino.
Sangre roja de ese río
que se desborda entre mis piernas.
Amo lo que soy
barro en mis propias manos,
darme forma
y pintarme de ideas.
Amo lo que soy
camino pronunciado,
caminante de la geografía que se me ha otorgado,
Ser navegante bajo mis ropas,
palparme, gozarme, conocerme toda.
Amo lo que me nombra
amo mi ser para hacer,
mi hacer para ser…
para ser lo que soy
mujer sin censura.


Verónica Nagore ©

viernes, 22 de mayo de 2015

La fotocopia



Tócame a través de una hoja,
esa fotocopia de las claves cotidianas
que te toca de una esquina
que me toca con la otra
y en su existencia de hoja simple
de hoja única
de hoja rota
rayada
loca

nos deja tocarnos

porque al mismo tiempo
te toca

y me toca.


                                                                    Ana Cecilia Blum

jueves, 21 de mayo de 2015

Entresueños





Esta noche…                                                                                                                                 
a falta de espacios propios
ven a vivir a mis sueños,
dentro de un mundo onírico
donde nadie pueda vernos
de contornos imprecisos
e interminables senderos
en donde nadie transita
ni se llega a lado alguno
que no sea aquí, a mi lado,
(y heme, aquí al lado tuyo)
como luz amortiguada
aguardando este momento.
Ven... apágame ahora,
rompe mi cuerpo de niebla
al contacto de tus dedos,
que no quiero más alumbre
que este brillo del deseo
reflejado en nuestros ojos,
exhalado en nuestro aliento.
Ven... tómame ahora,
como no lo hiciste nunca
en el otro mundo "cierto"
por causa de los "decires",
de las culpas y los miedos,
y cómeme el corazón
para amarte desde adentro.
Ven... revíveme ahora,
sóplame tu amor de nuevo
quiero ser tu creación,
tú, mi dios y mi asesino.
Haz del vivir la pasión,
haz del morir el destino
cuando se despierte el sol.
Ven... descansa ahora,
envuélvete entre mis brazos
encadenando las horas,
respiremos,  noche a noche,
demos la espalda a la aurora
e ignoremos al dios tiempo
pues la vida... es una sola.


Amanda Espejo, de su libro: No hay más que ÉSTO