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lunes, 25 de mayo de 2015

Tuya




Tuya...
Desde esta mente que enajena y enloquecida te llama a gritos en el delirio de la noche,
donde las sábanas claman sudores nocturnos y escalofríos nacidos de temblores profundos,
donde mi cuerpo quiere ser invadido y torturado.
Invasión de tu piel en mi carne,
de tu lengua en mi boca,
de tu placer endurecido en mi centro.
Torturado por ti,
con palabras que rasguen el cielo de mi boca,
con caricias que abran mis entrañas.


Tuya...
Desde mi cuerpo ardoroso y caprichoso,
dulce tormento es el tiempo de la espera,
que aviva mi deseo por ti,
 que enciende el fuego brotando desde dentro...
Donde pido a gritos liberarme en ti, contigo...
donde arquear el placer y chocar contra tu pasión,
donde arrasar sin piedad todo lo que soy y te entrego.


Tuya...
Desde esta alma mía que revive en cada encuentro de nuestras pieles,
allí donde quedas guardado hasta la próxima vez,
allí donde esperas mis quejidos para venir a envolverme,
allí dentro de mí...
... velando mis sueños.
... protegiendo mi despertar.
... caminando conmigo.


Tuya...
Desde alma, cuerpo y mente,
irremediablemente...











Haydeé


sábado, 16 de mayo de 2015

ESPERA(MOS)



                                        A la espera...                                        
De tu cuerpo, del calor que emana de tu piel,
de la fuerza de tus manos en mi espalda.

Ansiosa...
Por arrancar la ropa que te envuelve,
por lanzar al aire tu cordura,
y dejarte desnudo y loco...

Dispuesta,
para sentir sobre mi tu pasión,
la dureza de tu deseo,
las ganas que inundan tu mente...

Y sentir que mi piel se funde con la tuya en
un suave vaivén envolvente y delicado,
que no haya más música que la que producen nuestras bocas...
Que no haya más brisa que la sacada del fondo de nuestros pulmones...
Que el hambre no se calme y la sed sea incapaz de sofocarse,
pues no tendré suficiente con tomarte en esta vida...
Que al calor de tu cuerpo soy capaz de volar sin alas,
que me impulsas en quejidos que solo yo puedo escuchar,
donde dejas salir lo que tu alma grita en silencio.
Y yo me confieso ante ti sin más capa que mi piel,
sin más defensa que mis ojos...
Y derramo mi sentir y mi placer, mi amor y mi esencia...
En ti. Contigo.


Besos encadenados...
Hermosa perversión...
Caricias lacerantes...
Calmadas en húmedas lamidas...
De tu boca,
de la mía...




Y esperas,
el ardor de mi piel sobre la tuya,
la presión de mi cuerpo sobre ti.

Famélico...
Con la boca húmeda y hambrienta,
aguardando la cercanía de mis pechos,
la caricia de la turgencia en tu lengua..

Indomable,
ígneo bufido de animal embravecido,
con acero candente entre las piernas,
buscando bálsamo en mi...

Que no se acaben estas ganas irrefrenables de mi, nunca...
Que aúlles de necesidad en la noche y yo te calmaré con mi entrega,
con mi cuerpo, con el palpitar más profundo y el temblor más intenso...
Que tus manos sujeten un cuerpo quemado y rendido al placer que provocas,
que grabas en mi entrañas con palabras susurradas y gemidas...
jadeadas...
Que dentro de mi encuentres cobijo y ofrenda,
que mi boca te cubrirá de besos encendidos y pausados en busca de todo...
De ti.
Que mis manos sean dulces cadenas
y mis piernas prisión de la que no quieras salir nunca...
En tu cuerpo fundida, que solo quede de mi un suspiro y se mezcle con el ardor de tu liberación.


Sonidos sacados de la piel...
Arrancados de la palma...
Calmados con besos que abrasan...
Que desquebrajan...
Tu piel...
Y la mía...





Haydeé