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jueves, 8 de enero de 2015

Fantasmas del Tuyú



Afuera oigo el murmullo del mar que me envuelve con su música. Pese a que hace poco que resido aquí, me voy acostumbrando a su presencia. El agua verde amarronada de la costa tiene pretensiones de azul allá en el fondo. El recuerdo de la ciudad se va diluyendo, tornándose menos añoranza que grata anécdota. El viento sopla y arremolina todo lo que halla a su paso; incluido lo subjetivo, el ayer y el hoy.
Muy cerca de la costa, de vez en cuando, unas embarcaciones se aproximan demasiado; algunas naufragan. Estamos muy cerca de la boca del embudo, la entrada al Plata. Las naves comercian con los saladeros del río-estuario.
Tuyú viene liderando un malón de los suyos; persiguen un grupo de ñandúes, hacia la zona de Ajó.
El cielo deviene plomizo, pesado. Amalgama de nubes cubre el cenit. El mar está bravo, lo oigo más. Las olas se quiebran en diferentes direcciones, hacen espuma, mucho viento. Vuela arena. Médanos de oro se sacuden el polvo hasta que el aguacero les cae encima.
Tuyú se ha percatado de que se aproxima una tormenta, y se fastidia porque la anciana no fue capaz de predecirla. Fue ese maldito retrato, dice para él. El huinca que los pintó les quitó su esencia, en el retrato quedaron sus poderes; ahora vagarán por la pampa a la deriva, sin la protección de su parte mística. Con el mar tan picado no da para pescar ni una corvina, así que los ñandúes son la única opción para una comida decente. Hay que apurarse, la arena que vuela desde los médanos se les mete en los ojos. Lagrimeando, uno de los indios bolea uno de esas aves, pura zancada y aleteo estéril.
Una carreta que se dirige a la estancia San Bernardo se detiene en el Jagüel del Medio; los caballos fueron exigidos de más para ganarle al temporal, al menos allí tendrán agua fresca.
Ahora llueve de manera torrencial. Yo estoy adentro, los sonidos me invaden. Además, experimento la sensación de estar viviendo un no-tiempo, como si hubiera caído en una suerte de agujero negro donde todo lo acontecido se mezcla por una fuerza centrípeta.
La oscuridad comienza a vencer su partida contra el día, prendo la hornalla y pongo la pava al fuego.
El ñandú será su cena. Los indios comienzan a pelar el animal y hacen una fogata.
Una nave británica se sacude en el mar embravecido. El capitán del Her Royal Highness se percata de que no lo lograrán. Por el oleaje y el fuego que se ve a lo lejos deduce que la costa está próxima.
Me cebo un mate espumoso, su espuma me recuerda la del mar. Pienso en los marinos del Royal, buscando desesperados una madera a la cual aferrarse; nadando hacia la orilla unos, expirando otros. No hay duda de que a esta zona la habitan fantasmas; me voy acostumbrando a ellos, como a la música que llega desde el mar. 

Autor: Luciano Doti
@Luciano_Doti
Blog: Letras de horror

lunes, 15 de diciembre de 2014

Volver a Empezar

A lo largo de nuestra vida, comenzamos una ingente cantidad de pequeños y grandes proyectos, con distinta ilusión y entusiasmo. También, como no podría ser de otra manera, una gran parte de dichos proyectos, por diferentes razones, tocan a su fin.

Algunos puntos y finales los ponemos nosotros y el resto, nos los pone la vida... ¿Hablamos de ellos?...

Cuando las cosas no salen como esperábamos, el desasosiego suele salir a nuestro encuentro, tratando de convencernos vilmente de nuestro fracaso, de nuestra pérdida de tiempo sin obtener rédito alguno.

Si levantamos la cabeza en nuestro aturdimiento, tratando de mirar hacia nuestro provenir, es habitual percibir que estamos otra vez en el punto de partida, sentir que tenemos que volver a empezar.

Volvemos a empezar, pero en distinto lugar… La experiencia, tiene la culpa. A cada paso que damos, tenemos más información (otra cosa es que seamos conscientes de ello) que en el paso anterior. Siempre es así, sin excepciones, por ese terquedad del tiempo en moverse, al menos en nuestra dimensión, en un único sentido.

Somos distintos a cuando comenzamos la andadura. Pero lejos de gestionar los hechos con el adecuado distanciamiento, hemos de bregar contra la feroz inercia de nuestras creencias y contra las emociones que estas desencadenan.

Volver a empezar es imprescindible para enterrar la amenaza del fracaso y afrontar con dignidad y entusiasmo el trecho que nos queda por recorrer. Debemos mirar obstinadamente hacia delante, evitando el victimismo, la culpa, el rencor...

Recuerdo haber leído en algún lugar: "No es el tiempo el que cura las heridas... Eres tú quien se cura a si mismo, a través del tiempo".

Quizá ninguna otra cosa nos acerque tanto a la plena realización como la liberación de nuestra colosal fuerza creadora y empezar de nuevo, expresando nuestra verdad, es la oportunidad perfecta para ello.

Crear es empezar; volver a empezar. Como la misma vida.

Empezar Camino Oratorux

Autor: @oratorux
Blog: Oratorux

martes, 18 de noviembre de 2014

Si dices hasta nunca, que sea para siempre


No construyó su casa para vivir, sino para volver.Y mientras lo hacía, me encargué yo de regar cada uno de sus álbumes de fotos.

Cuando regresó, había pasado demasiado tiempo, y ninguna de aquellas instantáneas lo reconoció.

Muchas lloraron al verse manoseadas por un extraño que las miraba como pidiendo explicaciones, como si ellas fueran las responsables de su pasado.

No llegué a tiempo para impedirlo...

"Me salvaron las lágrimas, había llorado tanto que estaba empapada, por eso, cuando me tiró al fuego no ardí como las demás" me explicó una de mis fotografías favoritas, en la que yo salía con los ojos cerrados y él me mordía el cuello.

Nos vimos una sola vez más, él clavaba el cartel de "se vende".